He tenido que encontrar fortaleza para enfrentar este día. Al principio, me sentía como un témpano de hielo en la Antártida, con los sentimientos nublados y sin entender qué sucedía. Me preguntaba: “Si hoy estabas con nosotros, ¿cómo es posible que ya no estés?”.
Con los días, ese hielo se fue derritiendo. Entonces comprendí la realidad de la vida: a veces nos toca seguir caminando un tramo más sin nuestros seres queridos, hasta que también nos llegue el momento de partir.
Hoy te encuentro no solo en el cielo, sino en el aire, en cada rincón de la naturaleza, como parte perfecta de un todo infinito. Decir que te extraño es insuficiente, porque sé que te extrañaré toda mi vida. Y cada vez que emulo tus ejemplos y valores, expreso mi amor por ti, recordándote con cada paso que doy.
Cargando comentatrios...